2018/03/20

Santurtzi vuelve a actuar contra la procesionaria del pino con una campaña global con trampas en una quincena de árboles




El Ayuntamiento de Santurtzi ha puesto en marcha una nueva campaña contra la procesionaria, una plaga que afecta a pinos, abetos y cedros y que viendo el buen resultado obtenido el pasado año, se ha optado por repetir esta actuación como segundo año consecutivo.

De esta manera, durante los meses previos a esta actuación que se acometió la pasada semana, se ha procedido a hacer un seguimiento de todo el arbolado de coníferas existente en las zonas ajardinadas de competencia municipal, que son alrededor de una veintena de árboles, identificando las zonas en las que existen nidos de estas orugas y eliminando los bolsones más accesibles, así como identificando los que físicamente no se podían retirar, haciendo un seguimiento de los mismos.


Así lo ha explicado el concejal de Obras y Servicios, Álvaro Aresti, quien ha señalado que “se ha instalado una quincena de trampas físicas en las bases de los árboles en los que no se ha podido actuar previamente en la primera fase –en Santa Eulalia, Mirabueno y el entorno del CIFO-, evitando de esta manera que las procesionarias que nazcan puedan descender del árbol y estar al alcance de txikis y perros, principales víctimas potenciales de los pelos urticantes de estas orugas”. Estos trabajos acometidos tienen un precio aproximado de 2.000 euros, contemplados dentro de las labores de Ranzari.

Cabe recordar que con la llegada de la primavera, los característicos nidos blancos situados en las puntas de las ramas de los árboles -cada uno puede tener entre 100 y 300 orugas- empiezan a eclosionar y a descender al suelo, donde posteriormente se entierran bajo suelo para convertirse, en verano, en mariposas nocturnas, cerrando así su ciclo biológico.

Como novedad, en esta ocasión se ha procedido a hacer, durante el otoño pasado, un tratamiento de endoterapia, que consiste en inyectar a los árboles un tratamiento químico que llega a través de la savia hasta las hojas de los mismos, y al ser ingeridas por las larvas de oruga, estas mueren al momento, evitando de esta manera una posterior actuación sobre nidos ya existentes ni sobre posibles procesionarias que alcancen el suelo. “Hemos hecho esta actuación de manera experimental en los cedros de la zona del instituto Kantauri, para ver los resultados y en el caso de que veamos buen resultado, que todo apunta a que sí, este tratamiento de endoterapia lo extenderemos a nuevas zonas en las actuaciones de los próximos años”, ha añadido Aresti.

En caso de encontrarse procesionarias, se recomienda no acercarse a las mismas, con el fin de evitar problemas como dermatitis, rinitis o asfixia. No es necesario el contacto directo con ellas para tener un incidente, ya que en cuanto se ven amenazadas pueden lanzar sus pelos al aire, generando irritaciones y alergias.

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